Con el aroma de las imaginarias flores aún en su mente María dejó el maletín de su portátil y el bolso sobre la mesa, le ponía frenética el sonido del teléfono. Vió en la pantalla digital el número, tenía el prefijo de Almería, era Pedro, su novio, cogió el teléfono sin demasiado entusiasmo.
Hubo un tiempo en que María se habría emocionado como una niña el día de Reyes al saber que él la estaba llamando, pero en algún momento entre hace cuatro años y ese viernes perdió la ilusión.
Mantuvieron una breve conversación en la que se pronunciaron sin demasiada gana frases como: te echo de menos, yo también, un beso te quiero, yo a ti también. Colgó el teléfono con una sensación extraña, sentía un vacío en algún lugar de su ser.
Pedro era ingeniero de caminos, estaba en un pueblo costero de Almería supervisando la construcción de una nueva carretera de acceso al pueblo, el boom turístico hacía necesaria su construcción, estaría durante un mes viviendo allí y cada viernes por la noche volvería para pasar el fin de semana con ella.
El guión de la noche ya estaba establecido, prefirió no pensar en ello, odiaba esa monotonía vital, nunca había lugar para las sorpresas.
Abrió la ventana de su despacho para que le diera el frío de la mañana y sentir al menos alguna sensación en su cara, el frío era mejor que nada.
No Pingbacks for this post yet...
Yo soy Julián, esta es mi bloga.
Mi correo:
julianmisterioso@hotmail.com
Estoy en FaceBook:
Julian Misterioso
julianmisterioso@hotmail.com
Escribo sin mayores pretensiones, las cartas van dirigidas a una mujer real, las musas etéreas dejémoslas a otros.
Gracias por la visita.